Compromiso verde de una madre

La mudanza de la ciudad al campo, más concretamente a la región vinícola, ha supuesto todo un cambio para una familia de cuerpos atareados del corazón de la ciudad. Pero seis meses después de nuestra mudanza y todavía estamos en la «felicidad de la luna de miel en la casa». Aunque se sabe que nos despertamos con una sacudida en medio de la noche y nos maravillamos de la tranquilidad que nos rodea, a veces perdemos el movimiento de los tranvías.

Aunque estamos contentos de estar en el momento, hemos tenido una buena cantidad de desafíos de “niños nuevos en la cuadra” y estoy seguro de que habrá más. Pero con los niños de regreso a la escuela esta mañana, tuve que sentarme en silencio, aquí en la oficina de mi casa, mirando hacia un jardín cubierto de nieve fresca y pude pensar en mis compromisos para 2011.

Ahora no hablo de mis compromisos, sino de mis obligaciones diarias y mensuales: cocinar la cena, lavar la ropa, trabajar y ser el gobernante general del mundo de mis hijos. De lo que estoy hablando es de lo que muchos de ustedes pueden llamar una Resolución de Año Nuevo (o No Resolución), o tal vez lo hayan llamado una meta para 2011. Ahora puede que me consideren unos días tarde, pero debo admitir que Rara vez tomo buenas decisiones a la medianoche cuando puede haber habido una copa de vino o dos involucradas (o en el caso de este año, la gripe para tres de cada cuatro de nosotros en la familia). Entonces, con la cabeza despejada y una capa fresca de nieve en mi césped, he creado mi Compromiso Verde 2011.

Se ha pensado mucho en establecer estos objetivos. Con una personalidad de Tipo A y siendo una persona a la que le gusta alcanzar metas, quería crear algo que pudiera tener un impacto fuera de mí y tener un efecto más prolongado que solo un año. Con esto en mente y recordando lo que un viejo amigo me dijo una vez: «Vivimos en un planeta que tomamos prestado de nuestros hijos». Esto es a lo que me he comprometido: Mi Compromiso Verde 2011 es enseñarle a mi hija de dos años:

  1. El concepto de reciclaje.
  2. La importancia de plantar árboles.
  3. Cómo plantar un árbol.

Siento que con un niño de dos años este será un compromiso de un año de reforzar los conceptos antes de que pueda «entenderlo». Hemos intentado esto con la comida, enseñándole el concepto de comida local y está yendo bastante bien (consulte mi artículo The Paleolithic Toddler).

Con la declaración de la ONU 2011 como el Año Internacional del Bosque, pensé que habría mucha información para apoyarme cuando llegue el momento de enseñar sobre la plantación de árboles, aunque aún no se ha probado qué tan útil será para un niño pequeño.

Pero hasta ahora este objetivo en mente, ya he configurado la primera actividad para abordar el concepto de reciclaje para ella cuando llegue a casa, The Sorting Game:

  1. He colocado un gran cubo azul al lado de la basura y con imágenes de: cajas, cajas de papel y jugo encima.
  2. También he creado una gran pila de «basura» en la cocina, colocada en un trozo de cartón más grande, que contiene: cáscaras de naranja, cajas de jugo, cartones de leche, recibos de venta y botellas de vidrio.
  3. El componente final es una tabla en el refrigerador, donde obtendrá una calcomanía (le ENCANTA las calcomanías) por cada artículo correcto en el contenedor y por cada vez que use la palabra reciclaje.

Con suerte, compartir esto con todos ustedes me animará a mantener este compromiso.

¡Así que les haré saber cómo va el juego esta tarde!

Author: Mireia López

Soy pedagoga, pero en mis ratitos me dedico a escribir y divulgar sobre temas tan importantes como la ecología, espero que os guste lo que tengo que decir en mis pequeñas aportaciones.

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